La forma en que lo dijo me hizo sentir como si dejara caer un piano sobre mi cabeza. Casi escupí la comida de la boca cuando escuché aquel nombre.
Sabía que mis amigas seguían en contacto con los chicos ya que iban al mismo instituto y Talia continuaba saliendo con Matt. Pero normalmente, a no ser que yo preguntara sobre el estado de él y su familia, Leah y yo siempre evadíamos inconscientemente aquel nombre. « ¿Y ahora me lo nombra? ¿Y diciéndome que está enamorada de él? Bien.» Dejé mis tallarines a un lado y miré a Leah. Sin comprender muy bien por qué, se me había revuelto el estómago.
Intenté aclarar mis ideas y definir lo que sentía en ese momento antes de abrir la boca. El shock inicial me había sorprendido demasiado. «Leah y Sean, me repetía. Leah y Sean. Leah y Sean.» Dios, cada vez que lo pensaba me sonaba más extraño. Pero, entonces, recordé la mirada en el rostro de mi amiga cuando intentaba hablarme de él. Todo se tornó claro y cristalino para mí en ese instante.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Queridísimas grandes personitas que leen,
Me desbordan los exámenes. Tengo ganas de verano, de poder leer, escribir y tener una vida social completa.
Bueno, centrémonos. Segundo capítulo que acaba con "Sean" jejeje. Ojalá os gustara y disfrutaráis con mis palabras. ¡Hacedmelo saber!
Oh. ¡Súper cap de "No Me Olvides"! Estáis todas bienvenidas, grandes personitas.
Por cierto, ¿sabéis que conocí a Laura Gallego en la Feria del Libro después de hacer una cola de hora y media? Le dije "mi sueño es lograr escribir algún día como tú" y contestó "pues espero que tus sueños se hagan realidad" y me sonrió. Y me firmó uno de sus libros (Finis Mundi, maravilloso y muy recomendable) y nos hicimos una foto (si queréis verlo avisad y la adjunto al siguiente cap). Me marché con lágrimas de felicidad. Lo sé, las adolescentes normales tienen estas reacciones con superestrellas famosas. Así soy yo, orgullosamente anormal (o con fuerte personalidad como me gusta decir jajaja). Ok, no. Solo loca.
Muchísimas gracias a todas las lectoras que comentan y hacen mis sueños realidad. Sois tan ajsghdhagusdgbayusgdaysdnahjsd. Millones de gracias, me dáis la fuerza para no rendirme.
¡No me olvides!
A estudiar,
Sara L
Sabía que mis amigas seguían en contacto con los chicos ya que iban al mismo instituto y Talia continuaba saliendo con Matt. Pero normalmente, a no ser que yo preguntara sobre el estado de él y su familia, Leah y yo siempre evadíamos inconscientemente aquel nombre. « ¿Y ahora me lo nombra? ¿Y diciéndome que está enamorada de él? Bien.» Dejé mis tallarines a un lado y miré a Leah. Sin comprender muy bien por qué, se me había revuelto el estómago.
Intenté aclarar mis ideas y definir lo que sentía en ese momento antes de abrir la boca. El shock inicial me había sorprendido demasiado. «Leah y Sean, me repetía. Leah y Sean. Leah y Sean.» Dios, cada vez que lo pensaba me sonaba más extraño. Pero, entonces, recordé la mirada en el rostro de mi amiga cuando intentaba hablarme de él. Todo se tornó claro y cristalino para mí en ese instante.
- Me siento ofendida – proclamé.
- ¡Sabía que no te lo tomarías bien! Quizás era mej…
- Para – la interrumpí –. Me siento ofendida porque pienses que me enfadaría y porque tengas miedo de mí. ¡Soy tu mejor amiga, Leah! Ni que no me conocieras.
- Entonces, ¿no te importa? ¿No estás enfada ni molesta?
- Claro que no, tonta. Hombre, es un poco raro pensarlo. ¡Y admito que me has pillado por sorpresa! Pero claro que no me importa.
Se abalanzó de nuevo sobre mí y esta vez me estrujó entre sus brazos. Me regaló un sonoro beso en la mejilla mientras yo fingía una arcada consiguiendo un empujón en el hombro.
- Lástima que yo sea invisible para él.
Me di una ducha fría para quitarme la sal adherida a mi piel y la arena que se escondía entre los dedos de mis pies. De algún modo también esperaba que se colara por el desagüe de la ducha aquel sentimiento de incomodidad que se había instalado en algún lugar de mi ser. Intentaba convencerme a mí misma de que era estúpido. Mi mente viajó de nuevo a tres años atrás, en aquel parque bajo el árbol de hoja caduca. Todavía recordaba con claridad las palabras de Sean y como me había sorprendido resultando ser en ese momento mucho mejor persona que yo. Aquel último abrazo. Abrazo. Habíamos acabado relativamente bien. Nos despedimos con un abrazo y un beso. No debería de importarme verlo con Leah de ahora en adelante, ¿no? Me sentiría feliz solo con que ella lo fuera, pero la sensación de incomodidad no desaparecía. «Supongo que es lo que tienen los ex novios.»
Me vestí con una camisa ligera floreada y unos shorts negros y altos. Me costó unos minutos más decantarme entre varios pares de zapatos y dejé mi pelo suelto y libre. Sin molestarme en maquillarme y con unas grandes y oscuras gafas de sol me precipité hacia Shanna en dirección al estudio. Ni siquiera había hablado con Abigail desde lo ocurrido y no tenía ni idea de lo que iba a decirle a Marc. Esperaba que estuviera allí y no en su apartamento individual – odiaba ese edificio oscuro, su portero siempre me miraba mal y me intimidaba –.
Entré en la edificación y me acerqué al mostrador de recepción.
Me vestí con una camisa ligera floreada y unos shorts negros y altos. Me costó unos minutos más decantarme entre varios pares de zapatos y dejé mi pelo suelto y libre. Sin molestarme en maquillarme y con unas grandes y oscuras gafas de sol me precipité hacia Shanna en dirección al estudio. Ni siquiera había hablado con Abigail desde lo ocurrido y no tenía ni idea de lo que iba a decirle a Marc. Esperaba que estuviera allí y no en su apartamento individual – odiaba ese edificio oscuro, su portero siempre me miraba mal y me intimidaba –.
Entré en la edificación y me acerqué al mostrador de recepción.
- Hola, Mary. ¿Está Marc?
Aquella chica rubia y con gafas de expresión agradable me sonrió.
- Está en su despacho. No ha salido ni para comer, Sara. Me ha dicho que no admita visitas ni llamadas.
- Ya. Gracias, Mary – dije mientras me encaminaba hacia el ascensor.
- Debo suponer que vas al baño, ¿verdad? – me guiñó un ojo.
- Exacto.
Me colé en un ascensor repleto de gente y aquel silencio lleno de extraños me hizo sentir como si estuviera en el videoclip de Ours. Tuve la tentación de ponerme a cantar allí mismo, pero la reprimí con una sonrisa. Salí del ascensor y esa sonrisa se esfumó en cuanto me situé frente a la puerta de Marc. Actuaba en escenarios delante de miles de personas y no era capaz de acercarme a esa puerta sin que me sudaran las manos. Me las intenté secar en los shorts y con el puño firmemente cerrado golpeé la puerta.
- ¡Creí haber dicho que no aceptaba visitas! – Escuché la voz de mi manager gritar desde dentro.
Abrí la puerta y con paso firme caminé hacia él. Andaba con la cabeza firme, pero intentando evitar sus ojos. Cuando los alcé percibí que su expresión impenetrable parecía ligeramente sorprendida esta vez. «Muy bien, ¿y ahora? Debería haberme preparado esto. »
- Hola.
«Gran frase, Sara. Sí señora. Un momento, ni siquiera tiene verbo para que pueda considerarse una frase.»
- ¿Cómo estás?
«Oh sí, esa sí. Dios, eres idiota, Sara. Di algo, pareces Homer Simpson pensando.»
Él continuaba sin despegar los labios. Tan solo me miraba.
Él continuaba sin despegar los labios. Tan solo me miraba.
- Lo siento – solté en un suspiro.
Entonces él hizo algo que hizo que mi expresión fuera la sorprendida. Se levantó, se acercó a mí y me abrazó.
« ¿Qué? ¿Dónde está mi manager gruñón? ¡Devolvédmelo alienígenas chupa-cerebros!»
Sin embargo, no pude evitar corresponderle y acurrucarme en sus grandes brazos.
No podía imaginarme mi vida actual sin Marc. A pesar de que fuera humano y cometiera errores, él era la única figura paterna que tenía cerca y eso sin pensar cuánto le debía.
Él me besó la cabeza – cosa que solo hacía en contadas ocasiones cuando estaba extremadamente feliz o quería darme ánimos – y me liberó.
No podía imaginarme mi vida actual sin Marc. A pesar de que fuera humano y cometiera errores, él era la única figura paterna que tenía cerca y eso sin pensar cuánto le debía.
Él me besó la cabeza – cosa que solo hacía en contadas ocasiones cuando estaba extremadamente feliz o quería darme ánimos – y me liberó.
- Lo siento, Sara. Yo… no debí haberte dicho esas cosas ni haberte obligado a hacer nada que tú no quisieras. Pero solo quería lo mejor para ti.
- Lo sé – le sonreír –. Tan solo prométeme que no tengo que volver a mentir.
Él asintió.
- Desde que te fuiste esta mañana lo he pensado, y me he pasado todo el día intentando contactar con el representante de Birewood.
- ¿Y? ¿Lo conseguiste?
- Sí, así que la otra parte del día me lo he pasado intentando romper el acuerdo.
- ¿Conclusión? – dije esperanzada.
- Tú y Jason habéis roto.
Salté con un grito agudo y abracé de nuevo a Marc. Le pellizqué de las mejillas y le dije:
- ¿Quién tiene el mejo manager del mundo?
- Ya, vale. Sin pasarse – dijo divertido alejándose de mí.
Liberé una risotada.
- Me voy a hablar con Aby.
- Vale. Recuerda que mañana tienes ensayo con Jenna.
Llegué a casa y mi tutora ya estaba allí. Me disculpé por no haber hablado con ella en todo el día y le conté cómo me había reconciliado con Loosle.
Me acosté después de un día agotador y dormirme me costó menos segundos de lo normal.
Al despertarme lo primero que pensé, como de costumbre fue en Lucas. Cogí mi teléfono móvil y tenía varias perdidas de ayer de él. «Soy una novia horrible. » Tras arreglarme y beberme un café me subí a Shanna y conduje hacia el taller de Lucas. Creo que había pasado varías veces enfrente de él pero nunca había entrado allí. Bajé de mi coche y caminé sin pensar muy bien lo que hacía. Tan solo irradiaba felicidad, ahora todo mismo en mi vida iba perfecto. Y necesitaba contárselo a Lucas, y que me besara y me besara y me besara. Entré en aquel espacioso y mugriento local, y visualicé a mi novio junto a otro chico perdido bajo el capó de un coche.
Me acosté después de un día agotador y dormirme me costó menos segundos de lo normal.
Al despertarme lo primero que pensé, como de costumbre fue en Lucas. Cogí mi teléfono móvil y tenía varias perdidas de ayer de él. «Soy una novia horrible. » Tras arreglarme y beberme un café me subí a Shanna y conduje hacia el taller de Lucas. Creo que había pasado varías veces enfrente de él pero nunca había entrado allí. Bajé de mi coche y caminé sin pensar muy bien lo que hacía. Tan solo irradiaba felicidad, ahora todo mismo en mi vida iba perfecto. Y necesitaba contárselo a Lucas, y que me besara y me besara y me besara. Entré en aquel espacioso y mugriento local, y visualicé a mi novio junto a otro chico perdido bajo el capó de un coche.
- ¿Por qué no me habías dicho lo sexy que estás con ese mono? Hubiera venido más veces a visitarte – bromeé para que se girara a verme.
Inmediatamente lo hizo con su mirada iluminada y se acercó hacia mí con ese andar atractivo y seguro que tenía. Me sentí extasiada en cuanto pude saborear su lengua.
- Oh – se separó un poco de mí -. Quiero presentarte a alguien, Sara – dijo apartándose para permitir que mi vista visualizara a aquel segundo chico.
Mis latidos se congelaron en cuanto me topé con esa familiar mirada chocolate que me penetraba. Parecía tan congelado en ese momento como yo. Un centenar de recuerdos se arremolinaron en mi mente en ese instante y sentí un escalofrío. Tan solo no podía creerlo.
- Este es…
Lo interrumpí mientras mi voz sonaba como un sollozo ahogado. Como si no supiera quién era.
- Sean.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Queridísimas grandes personitas que leen,
Me desbordan los exámenes. Tengo ganas de verano, de poder leer, escribir y tener una vida social completa.
Bueno, centrémonos. Segundo capítulo que acaba con "Sean" jejeje. Ojalá os gustara y disfrutaráis con mis palabras. ¡Hacedmelo saber!
Oh. ¡Súper cap de "No Me Olvides"! Estáis todas bienvenidas, grandes personitas.
Por cierto, ¿sabéis que conocí a Laura Gallego en la Feria del Libro después de hacer una cola de hora y media? Le dije "mi sueño es lograr escribir algún día como tú" y contestó "pues espero que tus sueños se hagan realidad" y me sonrió. Y me firmó uno de sus libros (Finis Mundi, maravilloso y muy recomendable) y nos hicimos una foto (si queréis verlo avisad y la adjunto al siguiente cap). Me marché con lágrimas de felicidad. Lo sé, las adolescentes normales tienen estas reacciones con superestrellas famosas. Así soy yo, orgullosamente anormal (o con fuerte personalidad como me gusta decir jajaja). Ok, no. Solo loca.
Muchísimas gracias a todas las lectoras que comentan y hacen mis sueños realidad. Sois tan ajsghdhagusdgbayusgdaysdnahjsd. Millones de gracias, me dáis la fuerza para no rendirme.
¡No me olvides!
A estudiar,
Sara L